Olivia llegó en la sobremesa del 30 de diciembre de 2014. Sin prisas, un poco obligada por las circunstancias y la cercanía del año nuevo. Los partos son uno de  los momentos más “animales” que una persona puede vivir en toda su vida. El proceso de llegada es doloroso y “sucio” perfecto en toda su naturaleza. Disfurtar de él, es admirar el proceso de vivir en todos sus aspectos.
La fotografía de parto es una disciplina intensa y compleja pero estar allí para alguien en ese punto de su vida es darle el valor que intrínsecamente merece el momento. Un recuerdo imborrable e intenso.

 

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